La revolución es un sueño eterno
Soy Castelli
A través de la Revolución es un sueño eterno, Andrés Rivera novela la biografía del orador de la revolución de mayo de 1810 y permite un análisis de los ciclos recurrentes de la Historia Argentina. Muestra en detalle a Juan José Castelli, derrotado, con una capa que huele a bosta y sangre y con un corto muñón purulento por lengua luego de la extirpación de un tumor en la boca del hombre que no podía callarse nada: dato de un síntoma, fácilmente analizable desde el psicoanálisis. Dato utilizado por el autor como puntapié para la concepción de este relato.
En un cuarto sin ventanas, aislado y juzgado, Castelli analiza retrospectivamente en un cuaderno de tapas rojas sus logros y miserias e indagando las épocas conflictivas y turbulentas junto a su primo Belgrano, Monteagudo y Mariano Moreno.
Un cúmulo de recuerdos en los que, el representante de la Primera Junta en el ejército que marchó hacia el Norte para liberar a los pueblos y enarbolar donde fuese la bandera de la igualdad, intercala los días revolucionarios, combates independentistas, el duelo con el contrarrevolucionario Liniers, las lealtades de Belgrano, Moreno, Segundo Reyes hasta su periplo para buscar a una mulata amada llamada Belén en manos de un inglés.
Andrés Rivera es el seudónimo que Marco Ribak eligió cuando trabajaba en una empresa clandestina y no podía utilizar su nombre original para escribir. Nació en 1928 en Buenos Aires, fue obrero textil y periodista. En 1964 fue expulsado del Partido Comunista, se alejó de las cuestiones partidarias y eligió la escritura para canalizar su ideología política. Siempre erigiendo a la clase obrera como lugar de pertenencia escribe su primer novela “El precio”, luego “Sol de Sábado”, “Los que no mueren” y en 1987 crea “La Revolución es un sueño eterno”, novela con la que recibió el Premio Nacional de Literatura cinco años después. Actualmente vive en la localidad de Bella Vista, Córdoba, se encarga de las clases de teatro y literatura que brindan en una biblioteca popular creada por él.

¿Qué Revolución compensará las penas de los hombres? Se pregunta Rivera hacia el final y no es un guiño azaroso. Su intención es ubicar un paralelismo con la actualidad e invita a observar la historia de un personaje justo y honesto: al final Rivera detalla un inventario en el que Castelli revela su austeridad a la hora de morir. Rivera exponer una historia donde se destacan una escritura condensada, exacta y de alto contenido simbólico. La Revolución... es un viaje necesario, una aproximación a la “verdad histórica” y una invitación a recurrir a textos históricos para ampliar datos sobre un personaje fascinante.
Una obra maravillosa y compacta.
Juan Manuel Varela, Facundo Baños.

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